martes, 28 de abril de 2009

UNA PELUQUERA MUY CALIENTE

Después de leer esta noticia, yo creo que muchos ladrones deberían pensarse dos veces las cosas antes de robar, que quien sabe, pero puede ser víctima de... bueno te dejo que leas la noticia y luego opinas al respecto.

Una peluquera de la región rusa de Kaluga se vio sorprendida por un ladrón en su centro de belleza, cuando la joven acababa su turno, el pasado 14 de marzo.

El ladrón, de 32 años y llamado Viktor, irrumpió en el local a las cinco de la tarde, con una pistola y exigiendo el dinero a todo el mundo. Ahí es cuando aparece en escena Olga, la peluquera de 28 años con conocimientos de artes marciales, que simuló entregarle el dinero a Viktor. Cuando él se relamía de contento, ella le dio un puñetazo y lo tumbó K.O.

Ató a Viktor con el cable del secador, lo amordazó y se lo llevó a la trastienda mientras animó al resto a que terminaran de trabajar (no estaba sola en el salón: había más compañeros y algunos clientes que ese día seguro que no intentaron irse sin pagar). "La policía está al caer" decía la protagonista de nuestra historia.

Peluquera Olga y Mr. Hyde

Pero la Policía no llegó. Los clientes y el resto de empleados marcharon y Olga fue a donde estaba Viktor, le dijo que se quitara la ropa interior e hiciera todo lo que ella le pedía o llamaría a la Policía... Lo ató al radiador con unas esposas rosas dignas del Sex Shop y le dio Viagra, para asegurarse que durante las próximas 48 horas el muchacho iba a rendir. Según Life.ru, cuando Olga dejó marcharse a Viktor, dos días después, éste había sido "exprimido como un limón".

Viktor fue directo al hospital porque tenía sus genitales bastante dañados. Después se presentó en una comisaría y denunció a Olga. Para acabar con el surrealismo, Olga se indignó cuando se enteró de la denuncia.

"Es un idiota", dijo. "Sí, lo hicimos algunas veces, pero le compré unos pantalones nuevos, le di de comer y de beber y luego, cuando se marchó, le regalé 1.000 rublos (unos 30 dólares)".

jueves, 2 de abril de 2009

LA ESPERA HA MERECIDO LA PENA

Hoy era el gran día, hoy era el día esperado para mucha gente. Por si no lo sabías hoy se estrenaba el metro de Sevilla.

Desde hacía tiempo ya escuchaba las noticias que ivan dando de este medio de transporte. Que si se retrasaba porque la tuneladora no trabajaba al ritmo esperado, que si en San Bernardo la cosa se complicaba… y lo más sorprendente fue cuando en la Puerta Jerez se hundió 6 metros tragándose un kiosco de prensa con todo su contenido dentro, y gracias a Dios sin sus propietarios que habían salvado su integridad de milagro.

Después de 5 años de obras y de 30 y pico de años de espera, hoy fui uno de los primeros en estrenarlo.

Había quedado con los colegas para recorrer un tramo del mismo y conocer algunas estaciones. A las 2 de la tarde cerré mi kiosco y me fui a la estación de la Gran Plaza con mi colega Mario.

Menuda expectación! Nada más bajar nos fuimos directos a las máquinas para recargar las tarjetas porque Mario tenía que hacer su recarga.

Iva con la intención de aprender a usar la máquina de recarga de tarjetas ya que estas disponen de ayuda por voz, pero al ser el primer día había personal en las estaciones explicando a todo el mundo cómo se utilizaban las máquinas. La verdad es que el tío era un poco pelma y no me enteré de nada porque su gran ímpetu era que Mario se enterase de cómo se utilizaba la máquina para que luego me la enseñara a mi… y la verdad que ni nos paramos a prestarle mucha atención ni nada. Hicimos la recarga y nos dirigimos a las puertas de acceso.

Todo tiene sus pequeños fallos y la verdad es que no le he visto muchos a esta inauguración pero una gran cagada del metro de Sevilla son las puertas de acceso y de salida del mismo. Son unas máquinas en las que tu pasas la tarjeta por encima de un detector que actiba la puerta y se abre para que pases, y el gran inconveniente es que estas puertas se usan para entrar y para salir y no me quiero imaginar el día que haya muchísima gente, y a ver como nos ponemos de acuerdo para ver quien sale antes. Pienso que hubiera sido mejor unas para entrada y otras para salida, pero imagino que esto con el tiempo se solventará.

Nada más pasar el acceso, bajamos al andén, y menuda maravilla! Lo más seguro que he visto en mi vida.

En el andén, en el lado de las vías, existen unas mamparas de cristal que impide que cualquier persona acceda a las mismas o que por accidente te caigas dentro, y lo mejor son las puertas que tienen de acceso al tren. Cuando el tren llega, lo cuadran con las puertas y éstas se abren, si no está bien cuadrado el tren éstas no se abren y esto exactamente fue lo que nos pasó en una estación y tuvo que cuadrar el maquinista el tren para que pudiera abrir las puertas. Como todo, con el tiempo cogerán el tranquillo para cuadrarlo a la primera.

Nada más entrar en el metro, un olor a nuevo y una expresión que no se me olvidará nunca: "anda! el primer perro que entra en el metro!" por supuesto Xerry que posiblemente sea la primera perrita guía que entraba en el metro. Orgullosos de ser uno de los primeros en estrenarlo.

Nuestro primer destino fue El Prado de San Sebastián y nada más bajarme y salir al exterior me hicieron la primera entrevista para una página web, que vete tu a saber cuál es...

Mario y yo buscamos a Javi y a Emi con unos bocatas que nos habíamos comprado para todos porque este día se merecía una tarde de paseo gratis en el metro.

Volvimos a meternos en el subterráneo sevillano en dirección a Mairena.

El viaje fue entretenido porque todo el mundo estaba con la expectación de la novedad y encima nosotros con los perros guía. El típico cachondeito y las guasitas del momento y unas risas para pasarlo bien en un tren moderno y con muy buena megafonía que anunciaba cada parada que ívamos pasando. Puerta Jerez pasando por debajo del río, Plaza de Cuba, parque de Los Príncipes… hasta el final del trayecto.

Al bajarnos nos hacen la segunda entrevista, ésta para el Diario de Sevilla que posiblemente mañana salgamos, ya lo veremos! Mucha foto, pregunta y la típica atención generalizada ante unos cegatillos con perro en un metro recienestrenado.

De vuelta a la Gran Plaza y de nuevo a trabajar.

En resumen y para terminar, le doy un 9 al estreno del metro de Sevilla. Que haya suerte y que no tarden en acabar las 3 líneas restantes y que podamos disfrutarlas lo más pronto posible.

domingo, 28 de diciembre de 2008

MI SEGUNDO RETO PERSONAL

Desde hace un año y medio, me propuse realizar uno de los 3 objetivos que una persona tiene que cumplir en esta vida. Y ese es escribir un libro.

Precisamente yo no es que sea un buen literario pero me hacía ilusión poder escribir algo y bueno empecé con un capítulo de una historia interesante.

Para saber si debo de seguir escribiendo o no, me gustaría que ustedes, mis fieles lectores, me déis vuestra opinión y según analice la encuesta, decidiré seguir escribiéndola o no. La verdad es que quiero sinceridad, en la forma de expresión, algo que debería de cambiar, etc.

Con esto no quiero conseguir ningún premio novel ni nada por el estilo, simplemente darme el gusto de tener una historia escrita por mi y que mis amigos la puedan disfrutar.

Pido paciencia ya que tampoco tengo mucho tiempo para dedicarle a esto pero si veo que interesa, prometo escribirla.

Como decía un amigo, en esta vida hay que tener un árbol, escribir un niño y plantar un libro… Yo os dejo con mi semillita.

Una banda de ladronzuelos se hace con Una fórmula de un compuesto químico. Lo que ellos no saben es la peligrosidad de esa sustancia si llega a ser usada en el hombre. Esto llevará a la fama a Robert, el protagonista de nuestra aventura.

CAPÍTULO I

-Robert, tráeme el bote rojo, el tubo azul y prepara el microscopio, por favor -le pidió Ángel Sánchez, el director del proyecto.
-¿Le llevo la cubeta? -preguntó Robert.
-Sí, tráemela también que la necesito -afirmó Ángel.
-De acuerdo…

El laboratorio donde trabajan los químicos Ángel y Robert, no es muy grande, de unos 30 metros cuadrados aproximadamente, en el que hay una mesa de trabajo, cubetas, tubos de ensayo y demás utensilios para la preparación de los compuestos que ellos intentan conseguir. También, en una de sus paredes, hay tres neveras y un gran armario verde. En sus paredes, cuelgan varias fotografías de grandes personalidades del mundo científico recibiendo galardones junto a Ángel. En una de ellas aparece la fotografía de una señora joven, morena y con el pelo recogido en una cola con ojos azules a juego con su chaqueta, y nariz chata, sonriendo a la cámara con una sonrisa forzada.

Ángel Sánchez es un hombre de unos 50 años, delgado con el pelo canoso, ojos grandes marrones, de cejas cortas, nariz larguirucha y manos delgadas y finas, no habituales en este tipo de hombres, conservadas en tal estado debido al gran tiempo que lleva manipulando productos químicos. Vive solo tras enviudar hacía dos años en el que murió su esposa de cáncer de páncreas, y que desde entonces, él sólo vive por experimentar en su laboratorio para tratar de conseguir un remedio contra esta enfermedad.

Robert, bajito de estatura, rubio, de ojos verdes, grandes labios, y regordete, es un chico de 23 años que tras acabar su ciclo de grado medio en análisis clínico, decidió acompañar a Ángel en su labor por encontrar el mismo fin. Ángel aceptó la petición de Robert de trabajar con él, y desde aquel momento es el grupo de trabajo en Los Laboratorios Fleing.

-Robert, amigo mío, creo que si seguimos trabajando así lo conseguiremos muy pronto -expresaba Ángel entusiasmado.

Una semana después, tras finalizar la octava prueba del compuesto químico que habían acabado, Ángel quedó aterrado.

-No lo hemos conseguido -decía triste. Sólo hemos logrado un compuesto químico que más bien parece una droga que un remedio contra el cáncer.
-¿Si, Qué tipo de droga, profesor? -preguntó Robert.
-Por lo que veo, parece que el que la tome puede sufrir grandes visiones, vamos, alucinógeno, y posiblemente algunos efectos secundarios que no sé en qué puede acabar.
-¡Dios! -exclamó Robert.
-Pero no te preocupes, la tiraremos ahora mismo por el retrete. Esto no nos sirve para nada -decía mientras se levantaba y se dirigía al baño.
-¡No la tire, profesor! -exclamaba Robert mientras corría hacia el baño detrás de él.
-¿Cómo dices?
-¡Que no la tire!
-¡Pero qué me estás diciendo! –le gritó Ángel enfadado.
-No sabe usted lo rico que nos haríamos si vendiéramos ese compuesto.
-¿Me estás diciendo que me haga un contrabandista de drogas? ¡Sabes que esto no lo permitiré! -exclamó Ángel mientras dirigía la cubeta al retrete.
-¡No, No la tire! ¡Piénselo bien! -repetía Robert.
-Mi mujer falleció por un cáncer, yo luchaba para conseguir un remedio para curarlo y mira lo que he conseguido, ¡una droga! -vertía el compuesto al retrete y unas lágrimas le recorrían las mejillas al recordar a su esposa. Robert, si no quieres seguir con migo intentando encontrar la forma de curar esa maldita enfermedad, puedes irte ahora mismo, pero lo que no consentiré nunca es vender un compuesto que en vez de ayudar, mata -terminó de escurrir la cubeta y salió del baño.

Robert permaneció de pie delante del retrete y con la mirada fija en el agua que corría en él pensando en la posibilidad que se les acababan de esfumar de ser millonarios.

-¡Robert! -gritó ángel desde el salón.
-¿Si?
-¿Te vas a quedar ahí pensando toda la vida o vas a venir a ayudarme?
-Sí, sí… Hem… voy ahora mismo, espere un segundo que voy a lavarme las manos.

Cuando salió del baño se encontró al profesor de nuevo intentando analizar el por qué de esa fórmula. Se acercó a él y empezó a leer la misma.

-¿En qué cree usted que nos hemos equivocado?
-No lo sé, eso intento de averiguar.

Mientras Ángel seguía con su análisis, Robert seguía pensando en cómo obtener esa fórmula para poder ser millonario vendiendo su composición.

-Podríamos hacer una cosa -sugirió Robert. Yo analizo una parte de la fórmula y usted la otra.
-Pero, ¿para qué quieres hacer eso? Esto sólo lo puedo hacer yo, tú sólo eres un auxiliar y no tienes idea de cómo hacer un compuesto químico. Anda, coge los utensilios y lávalos y guárdalos en el armario, y cuando acabes, te puedes ir a casa. Yo me quedaré estudiando esto -hablaba sin levantar los ojos del papel.
-De acuerdo profesor –aceptó Robert sin más.

Se fue a la mesa de ensayo y empezó a recoger las cosas. Pero esa idea de ser millonario a cambio de una droga que el profesor acababa de inventar, no se le quitaba de la cabeza.

-Se lo diré a Sergio y a Lorenzo, a ver que opinan ellos -murmuraba por lo bajo.

Cuando Robert acabó de recoger y limpiar los utensilios, se cambió de ropa y se despidió de Ángel, pero éste estaba tan concentrado en su estudio que ni se enteró de la salida de Robert del laboratorio.

Al salir, Robert se dirigió a la parada de autobuses. Allí, sentada estaba una chica pelirroja con ojos verdes, con alguna que otra pequita, de pelo largo, ojos pequeños, manos estrechas con los dedos finos acabados en largas uñas pintadas con varios colores y vestida con ropas ligeras, ya que el tiempo de agosto lo requería. Él la miró y le guiñó un ojo, ella parecía que le respondía. Se sentó a su lado a esperar el autobús.

-Hem… esto… ¿me dice la hora? –le preguntó mirándola a los ojos.
-Sí, claro, son las dos y cuarto -le respondió la chica apartando la mirada avergonzada.
-Hem… gracias. Y, ¿a dónde vas? -preguntó Robert a continuación.
-A mi casa, ¿por qué? –respondió la chica asustada.
-No… nada… por curiosidad.
-¿Dónde vives tu? -preguntó la chica.
-En….. E….. En Los Almendros, ¿conoces el barrio? -preguntó Robert con sorpresa y nerviosismo.
-Sí, claro, yo vivo cerca.
-¡Ah! ¡Estupendo! Así podremos ir juntos casi todo el recorrido.
-¡Perfecto! -exclamó la chica.
-Hem… y, ¿cómo te llamas?
-Silvia –contestó con rotundidad.
-Qué nombre más bonito.
-Sí, ¿te gusta? -preguntó Silvia con una sonrisa en los labios.
-Si, mucho, creo que es uno de mis nombres favoritos.

Mientras hablaban y se conocían llegaba el 53, autobús de línea que les llevarían a su barrio. Se levantaron, se montaron en el autobús y se fueron a casa.

Al llegar a casa, Robert ayudó a su madre a terminar de hacer la comida, a poner la mesa para comer y a realizar algunas tareas que tenía su madre pendiente.

-Robert hijo mío, ¿qué te ha dado hoy para ayudarme a hacer tantas cosas? -preguntó su madre extrañada.
-Aiii. Mamá, hoy estoy feliz –respondió sonriéndole.
-¡Ui! Y, ¿eso a qué es debido? –preguntó su madre interesada.
-Me han pasado dos cosas importantes esta mañana.
-¿Sí, Cuáles?
-Ángel ha encontrado una fórmula increíble, una fórmula que puede curar enfermedades.
-¡Qué bien! ¡Me alegro muchísimo! -expresó su madre.
-Y la otra, que acabo de conocer a una chica que me gusta del barrio de aquí al lado.
-Estupendo también ,¿no?
-Sí madre, estoy muy contento hoy.

Tras comer y ayudar a recoger la mesa, se fue a dormir la siesta.

Ding dong… ding dong… .Sonaba el timbre de la casa de Robert.

-¡Voy, voy! –gritaba Marta.

Al abrir la puerta, dos chicos esperaban en la entrada. Uno era Sergio, un chico alto y fuerte, de estos de los que van al gimnasio con algunos tatuajes en los brazos y con un peinado rapadito. El otro, Lorenzo, un chaval de estatura media, gordo, con melenitas y vestido con pantalones vaqueros y camiseta de manga corta con unas zapatillas deportivas de color amarillo chillón.

-Pasad, pasad -invitó Marta a los chicos a entrar.
-¿Y Robert? -preguntó uno de ellos.
-Está durmiendo la siesta, id arriba y despertadlo.

Subieron las escaleras y entraron en la habitación de Robert. Ésta era pequeña, con una cama en un lateral con un gran cabecero de madera antiguo, una mesita de noche a su izquierda, del mismo estilo que el cabecero, y el armario grande que tenía a los pies de la cama de color marrón oscuro. Las paredes estaban pintadas de color amarillo con posters de chicas ligeritas de ropa y de coches de fórmula uno.

-¡Despierta, tío! Despierta -gritó uno de ellos mientras lo zarandeaba.
-Umm… Hem… ¡déjame dormir más tiempo, mamá! –murmuraba adormilado Robert.
-¡Qué mamá ni qué nada! Somos nosotros! Sergio y Lorenzo –exclamó Sergio.
-Despierta dormilón, que son las siete de la tarde –sugirió Lorenzo.
-Si, ahora mismo me levanto… Por cierto, ¿qué hacéis vosotros aquí? –preguntó con sorpresa mientras se abría los ojos con los dedos.
-Nada, vimos a Silvia y nos dijo que te había conocido –Contestó Lorenzo.
-¡Ah! ¿Conocéis a Silvia? -preguntó Robert sorprendido mientras se incorporaba de la cama.
-Sí, tío, es amiga nuestra, la conocimos en la discoteca –Respondió ahora Sergio mientras se sentaba a los pies de la cama.
-¡Vaya! ¿Pues que bien que me la habéis presentado antes, eh?
-Va, tío, si tu nunca quieres salir con nosotros a la discoteca, no vengas diciendo tonterías -dijo Lorenzo.
-Bueno, es que últimamente estuve muy ocupado con el profesor haciendo experimentos químicos.
-Va, tío, si eso no sirve para nada, ¿quién se va a creer lo que vosotros halléis -preguntó Sergio.
-¡Cállate, Sergio! Tú no sabes lo que nosotros hacemos, Ángel es un buen químico.
-Sí, sí… ya veo… ese loco lleva ya dos años probando cosas y cuando menos te lo esperes te cogerá como conejillo de indias, y te transformará en una rana -dijo Lorenzo mientras imitaba los movimientos de una rana.
-Va, tío, tú eres un invécil -afirmó Robert. Tú no tienes ni idea de lo que estamos haciendo. Es más, hoy me acordé de vosotros.
-¿Y eso? -preguntó Sergio.
-Es que… os quería comentar una cosa…
-Va, tío, venga dila ya -exigió Lorenzo.
-¡Calla mendrugo! -ordenó Sergio dándole una colleja a Lorenzo. Habla Robert, te escuchamos.
-Si, escuchad -propuso Robert…

Robert empezó a explicarles lo que había sucedido esa mañana al mismo tiempo que se levantaba y se vestía.

-¡Buag! ¡Colega! Nos podemos hacer ricos si nos hacemos con eso -gritó Lorenzo emocionado.
-¡Calla mendrugo! ¡Plaf! -otra colleja recibió.
-Sigue Robert -exigió Sergio.
-Bien, si nos hacemos con esa fórmula, vosotros me ayudaréis a fabricar las pastillas y a distribuirlas. Pero tenemos que hacernos con ella, y la verdad es que no es nada fácil -concluyó Robert.
-Va, tío, eso déjalo de mi cuenta -propuso Sergio.
-¿Serás capaz de entrar allí y robarla? -preguntó Lorenzo.
-Claro mendrugo, ¿a caso lo dudas? -preguntaba mientras acercaba la mano para dar otra colleja a Lorenzo cuando éste de un impulso la esquivó.
-Bien Sergio, esta noche iremos los tres al laboratorio. Tú y yo entraremos mientras que Lorenzo vigila por si viniera alguien.
-De acuerdo tío. ¿A qué hora quedamos y dónde? -preguntó Lorenzo.
-Quedaremos los tres en la parada del 53 de la calle Pío XII a la una de la madrugada. Si hay algún contratiempo, avisad para suspenderlo -expuso Robert.
-¡De acuerdo tío! ¡Nos haremos millonarios! -gritó de nuevo Lorenzo.
-¡Plaf! ¡Baja la voz, mendrugo! -le atizaba otro collejón a Lorenzo.
-Esto que quede entre nosotros, no lo puede saber nadie. Si alguien se larga de la lengua, ya me ocuparé de que la pierda. Bueno, vámonos por ahí a dar una vuelta –dijo Robert dando por acabada la conversación.

Salieron de la habitación, bajaron las escaleras a toda prisa y se marcharon al garaje a coger sus motos.

jueves, 18 de diciembre de 2008

DEME ALGO PARA EL VICIO

Hace unos días, mientras hablaba con mi amigo Mario por teléfono móvil mientras vendíamos cupones en nuestros kioscos, se le acerca una señora para comprarle rascas.

Hasta aquí todo normal. Lo curioso del tema fue cuando esa señora se quedaba sin dinero para comprar.

Se alejaba unos metros y se dirigía al semáforo más cercano para pedir limosna, claro está que esa limosna que pedía para comer no era para tal caso sino para comprar más rascas. Incluso pedía para el bus o para otros menesteres. Cuando la señora en cuestión no conseguía el dinero suficiente, se acercaba de nuevo al kiosco para tratar de convencer a Mario de que le vendiera un rasca por menos dinero.

Esto me hace reflexionar sobre las personas que van pidiendo dinero por las calles de nuestras ciudades. Es triste que paguen justos por pecadores y realmente hay gente que necesita dinero para comer, y más ahora con la crisis que nos envuelve a todos. Pero me da rabia que deambulen personajes como este pidiendo para pagarse un vicio.

Recuerdo un día que iva con un amigo por Madrid y se nos acercó una persona para pedirnos dinero para un bocadillo, mi amigo optó por comprarle el bocadillo y dárselo a esta persona. Nuestra sorpresa fue que mi amigo vio como a lo lejos el personajillo tiraba el bocadillo al contenedor. Sin pensárselo dos veces mi amigo corrió hacia esa persona y le recriminó su acción y se enzarzaron en una pelea. Afortunadamente sin consecuencias.

Desde entonces, estas acciones me han hecho ser un poco más incrédulo y sé que algún día daré con una persona que realmente lo esté pasando mal. Pero a lo que no estoy dispuesto es a dar dinero a alguien que luego se lo va a gastar en vicios.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EL GAZPACHO

El gazpacho, siempre popular y que hoy, con las nuevas modas gastronómicas y las recientes tendencias dietéticas, es servido en los mejores restaurantes, aunque no siempre con el mejor tino, tiene unos orígenes antiquísimos, tanto por la sencillez de su composición como por la sana y alimenticia variedad de sus ingredientes. Un texto del siglo I a.C., debido nada menos que a la pluma de Virgilio, su Égloga II, habla ya del gazpacho al describir el condumio que Testilis preparaba para los fatigados y sedientos segadores, majando ajos, sérpol y otras hierbas aromáticas. La palabra " gazpacho" procede al parecer del portugués caspacho, derivada a su vez del prerromano caspa, residuo o fragmento, como alusión, probablemente, a las migas de pan que intervienen en la elaboración.

Aunque existen numerosas variantes del gazpacho, el de Huelva, el de Cádiz, el de Sevilla, el de Córdoba, el de Granada, el deExtremadura, el de La Mancha y un largo etcétera, se trata fundamentalmente de una emulsión de aceite en agua fría, a la que se añaden vinagre, sal, tomate, pimentón, pan remojado y otros ingredientes, y que constituye, como dijo el doctor Gregorio Marañón: "una sapientísima combinación de todos los simples alimentos fundamentales para una buena nutrición…

Las gentes doctas de hace unos decenios se maravillaban de que con un plato tan liviano pudieran los segadores afanarse durante tantas horas de trabajo al sol canicular. Ignoraban que el instinto popular se había adelantado en muchas centurias a los profesores de dietética y que, exactamente, esa emulsión, contiene todo lo preciso para sostener a los trabajadores entregados a las más rutinarias labores. Con el vino, que casi nunca falta, su eficacia se acentúa, y si pudiera añadirse un buen trozo de carne, podría considerarse como alimento muy próximo a la perfección ".

Sin embargo, no siempre gozó el gazpacho de tanto renombre, pues en el Quijote , Sancho exclama: "Más quiero hartarme de gazpacho que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente." Y Vicente Espinel dice irónicamente, en su novela picaresca Marcos de Obregón: "Yo cené un muy gentil gazpacho que cosa más sabrosa no he visto en mi vida, que tanto tienen las comidas de bueno, cuanto el estómago tiene de hambre y de necesidad ..". Hay que llegar a fines del siglo XIX para encontrar en la literatura española una rectificación contundente del menosprecio de que era objeto este plato sencillo y gustoso, alimenticio y refrescante. Así, Juan Valera escribe: "Es saludable en tiempos de calor y después de las faenas de la siega y tiene algo de clásico y de poético." Azorín lo ensalza diciendo: "Ningún restaurante... podía ofrecernos manjar más suculento que los gazpachos montaraces y aun los caseros ." Y hoy, como es bien sabido, este humilde alimento mediterráneo ocupa un lugar preferente entre las mejores sopas frías del mundo.

Ya sabes... un buen gazpachito nunca viene mal en cualquier época del año.

Si tu conoces otras formas de hacerlo, no dudes en postearlo para que lo podamos disfrutar los demás y así poder dar una opinión de las diferentes variedades de gazpachos que existen por el mundo.

martes, 28 de octubre de 2008

CURIOSA SEXUALIDAD DEL SIGLO XIX

Hoy en día existen librerías y páginas de internet repletas de guías para mejorar en la intimidad y obtener mayor satisfacción en el ámbito sexual, sin embargo, en la época victoriana estos 'consejos' eran diametralmente opuestos a casi todo lo que conocemos en la actualidad.

El sexo a finales del siglo XIX era visto en los mejores términos como algo repugnante, y en los peores como algo bastante doloroso, así que en 1894 Ruth Smythers, esposa de un párroco inglés, escribió una guía llamada "Consejos sexuales para maridos y mujeres de 1894", que ha sido republicada en pleno siglo XXI.

Con el objetivo de ayudar a las mujeres a enfrentar la "terrible experiencia del sexo", Smythers publicó el libro en el que recomendaba principalmente "hacerlo poco y de mala gana".

Para medir el contraste, el sitio en internet
www.TheSun.co.uk
comparó dicha guía con el actual libro de Holly Hollenbeck "Sex lives of wives", en el que la autora recomienda a sus lectoras tener "la mayor cantidad de sexo grandioso para saciar sus necesidades sexuales".

Aquí algunos de los 'tips' sexuales de hace un siglo:

1. Una esposa inteligente permitirá como máximo dos breves experiencias sexuales a la semana, y conforme pase el tiempo ella deberá hacer todos los esfuerzos para reducir la frecuencia.

2. La mayoría de los hombres obtienen la mayor parte de su satisfacción sexual mientras reposan pacíficamente una vez que el acto sexual terminó. Por lo tanto, la esposa se debe asegurar que el esposo no tenga tranquilidad en ese momento para disfrutar, o de lo contrario podría verse animado a querer más sexo.

3. Una esposa inteligente hará como uno de sus objetivos el nunca permitir que su esposo la vea desnuda, y nunca permitirle a él mostrar su cuerpo desnudo a ella.

4. Durante la penetración, la esposa deberá mantenerse lo más rígida posible. El movimiento corporal podría ser interpretado como un signo de excitación por parte del optimista esposo.

¡Menos mal que nací en el siglo XX!

jueves, 25 de septiembre de 2008

¡QUÉ BONITA DECLARAZIÓN!

Siento mucho que no puedas leer esta supuesta declaración de amor pero después del tiempo que ha pasado desde aquel día que me la hicieron hasta hoy, 16 de julio de 2010, me he dado cuenta de que no merecía estar entre las páginas de mi blog. No porque quiera censurar o eliminar algo de mi pasado, sino porque pienso que no se merece estar aquí para que tu puedas leerla sin casi conocer mi experiencia personal causada por esta relación. Principalmente porque, con el tiempo, descubrí que no eran unas palabras sinceras, unas palabras con amor y con cariño sino todo lo contrario, unas palabras plagiadas de algún sitio remoto de la infinita internet. Esas palabras se las dedicó una persona enamorada a otra persona enamorada y la suerte, o un buen buscador, hizo que esas letras bien escritas y bien ordenadas fueran dirigidas hacia mi sin ir con la sinceridad y el amor que yo me merezco.

Espero que comprendas mi postura y espero algún día poder publicar unos sentimientos verdaderos, que ya los hay, en mi actual pareja. Ella si que se merece todo...

martes, 26 de agosto de 2008

SIÉNTEME

Quería dedicarle un post a los sentidos y los órganos que los hacen responsables de miles de sensaciones que todo ser viviente, en mayor o menor medida, tenemos presente cada día en cada momento. Gracias a ellos tenemos una gran diversidad de experiencias y en gran parte, nuestro estado de ánimo se ve reflejado por todo lo que nos rodea. Quiero analizar cada sentido y lo que podemos percibir en función a mis experiencias personales.

La vista y los ojos:

A través de ellos miramos la belleza y la fealdad, pero también nos desnudamos ante los demás. Cuando alguien quiere ocultarse se pone gafas oscuras. Pero qué fortuna poder ver, ver a un niño que sonríe, una flor con toda su belleza, el rostro del ser amado, una obra de arte. Y mirar, mirar para saber comprender esas cosas bellas que encierran el misterio. ¿Qué daría yo por verle los ojos a la persona que amo? No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos y por ello, hay que disfrutar lo máximo posible en el mismo momento que suceden las cosas. Tontería es que si alguien pasa por tu lado y esa persona sea guapa, alguien te prohiba a mirarla. Nos preguntaremos pues del por qué de esa reacción... si alguien es guapo o guapa, por qué no mirar la belleza que sus padres les han dado por genética, no por ello ya quiere significar nada más allá del simple hecho de mirar y disfrutar. Como el que mira un cuadro de Picaso o la catedral de Burgos, son bellezas arquitectónicas que alguien las hizo para que los demás disfrutaran de su belleza. En definitiva, no reniegues a usar tus ojos cuando realmente los quieras usar, que si los tenemos son por algo y no sólo para ver por dónde andamos.

El oído y las orejas:

Percibir la música que nos relaja y nos transporta al mar, a un pájaro de colores y a la voz, la voz susurrante o cálida de alguien que quiere guiarnos. Las palabras bonitas del amor, y la forma de decírnoslas... También por qué no, el ruido de un rayo al caer o el estruendo de una tormenta. Recuerdo la última explosión de un rayo al caer en la tierra hace varios meses en la escuela del perro guía, asusta pero te sorprende escuchar un sonido tan fuerte y limpio. Todos los sonidos que nos rodean nos hacen reaccionar de muchas formas en función a lo que nosotros estamos acostumbrados a vivir. Como la vista, es otro sentido importante en nuestra vida... Piensa que todos tenemos la misma capacidad de audición y no por ser ciego significa ésto que ya escuche mejor que una persona que no lo sea, sino que al no tener la vista en plenitud, le prestamos más atención al oído. Yo te pongo como reto que alguna vez a lo largo del día, te tapes los ojos con cualquier cosa que te impida ver y le prestes atención a lo que escuches, seguro que eres capaz de distinguir muchas cosas que viendo no serías capaz de distinguirlos. U otro reto aún mejor, ponte una película y no la veas, sino escúchala, dime si es lo mismo así o no...

El olfato y la nariz:

El olor deja un rastro imbolrrable en nuestra mente. Aquello que nos ha marcado desde el principio de los tiempos: la leña quemada en el hogar, el pan en el horno, el jabón en la ropa recién lavada o el perfume de aquella persona que nos sedujo alguna vez. Y la nariz, respingona, chata o contundente, un rasgo de personalidad. He de reconocer que en un porcentaje alto sabría identificar por el olor corporal de quién se trata, ésto es así siempre y cuando las personas que trate de identificar sean las que me rodean y las vea a menudo. Creo que es uno de los sentidos más importantes para mi. Reconozco que me encanta oler bien y que lo que me rodea también huela bien. Una de las cosas que más me gusta oler es la comida recién hecha, el olor al marisco cocido o a un pastel reciensacadito del horno... pero seguro que coincides conmigo cuando vas a un supermercado y pasas por la sección de jamones y te llega ese olorcito a jamón y empiezas a salivar de una forma descontrolada... es algo maravilloso sentir cómo se te hace la boca agua cuando hueles algo que te apetece comer.

El gusto y la boca:

Saborear los alimentos preparados con el cariño de una madre o la persona que nos ama. Tener buen gusto: ser elegante. Y darnos un gustazo: un placer, un capricho. ¿Y la boca? Besamos, sonreímos, nos expresamos. Pienso que todo el mundo deseamos besar a la persona que amamos, es un sentimiento de placer sensual y cariñoso, y gracias a nuestros labios podemos sentir experiencias más allá de lo extrasensorial. Quiero darle importancia a nuestros labios ya que éstos también pueden ser de muchos tipos y formas pero no nos olvidemos que fueron diseñados para amamantar los senos de nuestras madres que nos dieron de comer y así no hacerles daño. Creo que es una de las imágenes más bonitas del mundo, ver cómo come un bebé del pecho de su madre. El sentido del gusto es uno de los más preciados por mi, siempre trato de probar nuevos platos o productos para conocer sus sabores, es como un reto personal de tratar de encontrar el sabor más desagradable. Hasta la fecha, no he encontrado nada que se cocine y que sepa mal, por eso desde aquí le mando mi admiración a todo aquel que sepa cocinar, aunque sea un huevo frito.

El tacto y las manos:

¿cómo podríamos crear sin ellas? Acariciamos y ofrecemos apoyo cuando alguien está a punto de caer. Si tenemos tacto somos delicados. Es el sentido de mayor cercanía. ¿Hay algo más hermoso que dar una caricia? Deberíamos de poder tocar más y desterrar esa identificación despectiva de que si a alguien le gusta acariciar, se le dice “sobón”. Pero no tendríamos sentido del tacto sin nuestra piel. Es el órgano sensorial más grande de nuestro cuerpo y gracias a él podemos distinguir muchas sensaciones, como el escalofrío de una caricia, las cosquillas, el frío o calor del ambiente, el notar una brisita fresquita de una tarde en la playa... y por supuesto, lo más bonito que tiene el tacto o nuestra piel, es poder sentir tu cuerpo con el cuerpo de la persona que está a tu lado, la que te quiere, la que está contigo... prefiero no ver a no tener piel y no poder sentir esas cosas tan maravillosas que me ofrece el tacto.

Pero hay además dos sentidos suplementarios a los anteriores tan importantes como aquéllos: el sexto sentido y el sentido común:

El sexto sentido:

La intuición, la perspicacia, el saber cuándo algo importante nos acecha y poder atraparlo, fijarnos en él. Supone estar alerta, huir del ruido que nos impida utilizarlo.

Y el sentido común:

Algunos le dirían lógica. Es lo evidente, el reconocer en el esfuerzo, la familia, la virtud de la palabra dada y el compromiso las señas de identidad que nos hacen ser personas íntegras y dignas de quienes nos han creado en nombre de Dios y el amor.

Mi vista velada no me impide saber mirar de frente a quien se dirige a mí. Me enorgullece escuchar de alguien: “tú ves”.
Mi oído me hace saber cómo está anímicamente la persona que me habla e imaginar libremente cómo es. No importa que lo que yo esté imaginando no sea real, es divertido jugar especulando cómo es esa persona que se sitúa a mi lado.
La boca: a través de ella sonrío agradecido a quien me ayuda y saboreo un rico manjar acompañado de mis seres queridos.
¿Y las manos? Gracias a ellas puedo moverme sin miedo agarrado a mi perra guía o a un brazo generoso, percibo y leo.

Todo esto me sugiere el hablar de los sentidos ¿y a vosotros?, ¿Qué te suponen a ti los sentidos?

sábado, 9 de agosto de 2008

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DEL 2008

Tras 4 años de espera, no podía faltar este evento tan esperado por tantas personas, y de entre esas, yo.

Me encantan estos juegos, sus actos de inauguración tan variopintos y con tanta imaginación. A destacar los de este año celebrados en China por primera vez en la historia de los juegos modernos.

Ayer me empapé toda la retransmisión del evento por la radio. Escuchaba como los españoles como siempre dábamos la nota y rompíamos el protocolo haciendo que el evento se retrasara 20 minutos por lo menos.

Lo que más me fascinó de la inauguración fue la forma de encender el pevetero, cosa que era de imaginar ya que los chinos son fantásticos en crear formas diferentes de impresionar y la verdad es que escuchar como un hombre volaba y corría por la cornisa del estadio a cientos de metros de altitud... es para darle un buen premio a esos imaginarios.

Como todos los años que hay juegos, lo sigo día a día en todas las modalidades. Esperemos que los españoles consigamos muchas medallas de oro y por lo menos igualemos el palmarés de Barcelona.

Hoy me he paseado por la red visitando páginas que hablaran de la historia de los juegos y la verdad es que las hay y muy buenas. Te quiero destacar:

www.juegos-olimpicos.com

que está muy actualizada y ofrecen datos sobre éstos juegos en el mismo momento que se producen.
En esta página también está la historia de los juegos modernos de cada sede y de su medallero.

Leyendo curiosidades uno se sorprende al leer que hasta la cuarta olimpiada no se incluyó el fotofinish y el cronómetro, que en la segunda olimpiada fue cuando una mujer participó por primera vez en unos juegos, que en la era antigua el primer maratoniano falleció al llegar a la meta después de recorrer los 42km de distancia... y tantas curiosidades que lo hacen algo especial.

Esperemos que Madrid acoja las olimpiadas de 2016 y tengamos la oportunidad de ir a visitar un evento como este... yo desde luego, si puedo iré.